Seguro que pasaste mil veces por allí. Tal vez entraste alguna que otra vez. Pero seguro que nunca te imaginaste visitar la
Reserva ecológica de Costanera Sur de noche. Esa es, precisamente, la novedosa propuesta: recorrer el lugar casi a ciegas,
guiado por los senderos bajo la tenue luz de la luna y, a través de los sentidos, descubrir la vida que habita el lugar. Una
manera, claro, de despertar también la conciencia sobre el cuidado que el sitio y sus especies merecen.
Si tenés suerte, te acompañará la luna llena. Claro que nada está librado al azar: las visitas nocturnas guiadas en la
Reserva ecológica están organizadas una vez por mes para, precisamente, poder disfrutar de una luna redonda y plateada en
todo su esplendor como único farol en el lugar. Los grupos se forman sólo de a veinte personas. Y se llenan, sin dudas. Hay
que reservar con anticipación suficiente para asegurarse el lugar.
Quienes ya hicieron el recorrido arriman dos consejos: no olvidar el repelente y jamás -¡jamás!- separarse del grupo. Aunque
nadie lo pide expresamente, es una sabia decisión dejar el celular o, al menos, apagarlo antes de entrar, como para lograr la
desconexión necesaria que requiere una experiencia semejante.
El ingreso es por el Camino de Los Lagartos, donde se puede ver maravillosamente cómo contrasta la naturaleza que empieza a
aparecer tímidamente y la ciudad que se retrae allá, del otro lado. A pocos metros aparecen los primeros ejemplares de ceibos
y tipas, bien regados por el agua de dos grandes lagunas: a la izquierda, la de los Coipos. A la derecha, la de los Patos. Es
fotográfico cómo la silueta iluminada de los edificios se refleja en el agua.
En este punto, es muy fácil comenzar a desoír las bocinas y ruidos de la ciudad para empezar a escuchar a la naturaleza. En
una oscuridad densa y, por qué no decirlo, asustadora, hay que seguir las indicaciones del guía. Y mejor si hay una mano de
la que agarrarse durante el trayecto.
En los mismos recorridos en los que de día se practica avistaje de aves, algunos salen a correr o las parejitas enamoradas se
refugian de la mirada de los otros, de noche hay otro mundo, que vive en paralelo a la locura de la ciudad. Ese es el
verdadero desafío a descubrir, y entrar en sintonía puede ser una experiencia inolvidable, según quienes ya lo visitaron.
Las visitas se realizan en castellano, inglés e italiano. Cuando los ojos se acostumbran a la oscuridad es posible comenzar a
descubrir la vida animal: tortugas de laguna, patos siriríes, gavilanes. El olor de las flores y las plantas silvestres
enmarca el cuadro a la perfección.
De repente, en la mitad de la recorrida, la ciudad parece haber desaparecido. La claridad de la luna sobre el agua es
apabullante, sólo se oyen pisadas de los compañeros de aventura y nada, ni una sola palabra. El camino del bosque llegó a su
fin y surge un atajo que lleva hacia el río. Si hubiese campanas, marcarían las doce. De fondo sólo se escuchan los murmullos
del lugar y algunos suspiros de quienes han disfrutado de una experiencia absolutamente diferente e inesperada, cerca del
paisaje cotidiano de cemento.
Más info: las visitas nocturnas son los viernes. Hay que inscribirse el lunes anterior. En febrero, es el viernes 18; en
marzo, el 18, y en abril, el 15.
La Reserva Ecológica Costanera Sur queda en Tristán Achaval Rodríguez 1550, C.A.B.A. Para más datos, llamar al 0800 444 5343,
o el 4893-1588. También se puede enviar un email a reserva_cs@buenosaires.gov.ar.
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