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Olsen, a tu salud
Así fueron descartando todas las variedades de la comida oriental, e incluso hicieron a un lado el típico paladar centro y sur europeo del comensal argentino, para llegar a las tierras más altas de Europa.
Para estos aventureros, el desafío era instalar un atípico restó alejado del corazón del SOHO porteño.
Estar apenas algunas cuadras fuera del circuito tenía sus riesgos, pero sus dueños estaban convencidos de que las buenas ideas bien realizadas siempre funcionan.
Y algo de razón tendrán, ya que la expansión del barrio llegó hasta las puertas mismas de lo que hoy es el referente en cocina nórdica y vodkas.
Pero, ¿por qué es tan exitoso Olsen? ¿Por qué todos hablamos y escribimos notas sobre él? ¿Por qué se impuso en el tan exigente mercado local como uno de los protagonistas en la cocina de alta gama?
La respuesta es simple: Todo, absolutamente todo está contemplado en este restaurante. Y además, sus responsables doblan la apuesta renovando gran parte de la carta sistemáticamente cada tres meses.
Me permito hacerte una sugerencia para tu cena: La entrada óptima es el Smorre Brod x 5 ($22), que es una tablita con 5 shots de vodka saborizados, cada uno de ellos acompañado por un canapé. Otra entrada interesante es el scon de queso fundido, salmón gravlax y espinaca ($12).
Para principales, la siempre vigente bondiola ahumada con salsa de frutos rojos, puré de papas y krein ($17) o un exquisito arenque a la plancha, con huevo poché y pan de nuez ($19).Ya cerrando, un postre para compartir: Pudding de manzana con nueces y helado de vainilla con canela ($8).
En cambio, para el medio día, la carta es distinta: En general consiste en un plato liviano, con sopa o ensalada + guarnición ($14). Como ejemplo: torta de papa y panceta, puerros braseados, queso de cabra y ragout de peras.
También deberás saber que la mayor parte del mobiliario y la vajilla es de diseño exclusivo para Olsen, e incluso hubo delicados comensales que pidieron el teléfono del designer a cargo. También puede interesarte el dato de la cascada del jardín o de las esculturas de Naum Knop, y seguramente te va a asombrar el riguroso conocimiento profesional de los camareros, que son entrenados permanentemente.
O puede gustarte la interminable chimenea en el centro del salón. O quizá la cocina abierta a los ojos de los comensales, las beagles entrelazadas, los más de 80 vodkas diferentes, o el sonido de avanzada con el que ambientan esta estructura de paredes blancas.
Por todo esto te recomiendo: Si te gusta viajar, acercate a la calle Gorriti. París, Londres, New York y todos los países escandinavos conviven dentro de este pequeño y exclusivo hábitat, no solamente por la gran cantidad de turistas informados que se acercan a degustar los sofisticados platos del chef, sino también por la atmósfera que rodea a todo el establecimiento, plagada de lo mejor de la globalización.
A tu salud Olsen, celebro tu existencia!!






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